Sentado en una terraza
rodeado de flores...de plástico.
Por eso no disfruto menos
del sol
de las chavalas,
que pasan de largo.
De repente se acerca una abeja
solitaria
se sienta en la flor
saca la lengua,
y se da cuenta de que se equivocó,
¡¡aquí no hay polen!!
Avergonzada, aturdida se vuela
en busca de la flor verdadera.
Y me pregunto en este mismo instante..:.
cuantas veces me equivoqué
atraído por colores atractivos
que de hecho eran trampas.
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