Fui a ver el mar
tranquilo y sereno
con las gaviotas planeando sobre el aire,
un cielo celeste.
Regresé y
no me la pude quitar de la cabeza, se quedó grabada en
los confines de mi mente.
Días pasaron
y como el vaivén de las olas
el regreso repentino
de las almas olvidadas,
de los corazones esparcidos.
Atontado,
estoy pensando
que dando vueltas sin fin
en un universo ininteligible
alguien podría acordarse de mi
sin que siquiera me diera cuenta.
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