A todas partes que me vuelvo veo
las amenazas de la llama ardiente
y en cualquier lugar tengo presente
tormento esquivo y burlador deseo.
La vida es mi prisión y no lo creo,
y al son del hierro, que perpetuamente
pesado arrastro y humedezco ausente,
dentro de mí proprio pruebo a ser Orfeo.
Hay en mí corazón furias y penas,
en él es el Amor fuego y tirano,
y yo padezco en mí la culpa mía.
¡Oh dueño sin piedad que tal ordenas,
pues el castigo de enemigo mano
ni es preciso ni rescate l'armonía!
Francisco de Quevedo.
Madrid el 17 de septiembre de 1580 - + Santo Domingo de Villanueva de los Infantes el 8 de septiembre de 1645.
fragmento de Antología poética - Poesía amorosa.
Geen opmerkingen:
Een reactie posten