Al oscurecer,
cuando todo está quieto, apacible,
aparecen de golpe y con bullicio,
los grajos, pregoneros de la noche.
Nubes negras, olas sin agua,
dando bandazos en el cielo plomizo.
Luego, repentinamente se abalanzan
en los árboles asombrados.
Como un telón con puntos negros
se duermen ruidosamente en
las ramas sobrecargadas,
hasta que se inicie la noche
en un silencio angustioso.
Geen opmerkingen:
Een reactie posten