A mí lado estaba
tranquila, contenta.
No había nadie y nada,
sólo ella.
La miré de reojo, disfrutando,
ella taciturna..
De repente me miró
y me decía francamente :
"contigo estoy bien"
nada más me dijo,
nada más.
El sol brillaba en un cielo azúl,
las sombras estaban largas,
era un sábado por la tarde.
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