Totaal aantal pageviews

zondag 10 oktober 2010

La felicidad fingida.

Una risa ruidosa, fingida
aparatosa,
 retumba sin eco y con dolor.
Ella mira a su alrededor para saber
si la gente decente la escucha,
 para que la crea feliz.

Después un silencio tramposo,
desalmado.
La risa de la desesperanza
de la mentira,
de la locura.

Y se aleja con los ojos muertos
entrovertida
hacia su destino,
hacia su hogar sin gracia.
Sin dejar huellas
como los duendes suelen hacer
en las noches sin estrellas.

Geen opmerkingen:

Een reactie posten