Bajo un sol ardiente
y la suave brisa del mediodía,
las sombras cortas de los caballos y de la atalaya
nos amenizan la vida.
Un vaivén, despacio. sereno.
Y las mujeres nos pasan de largo
luciendo la piel tersa y morena.
No hay nada más.
Sólo estupor, algunas palabras y
risas.
Geen opmerkingen:
Een reactie posten